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RESEÑA HISTORICA DEL COLEGIO ADVENTISTA “JOSÉ PARDO”-CUSO

“58 años educando para esta vida y la eternidad”

La Institución Educativa Adventista “José Pardo de Cusco”, es parte de la Red de Educativa mundial, presente en más de 150 países con cerca de 1,5 millones de estudiantes, administrada por la Iglesia Adventista del Séptimo Día

En América del Sur, hay más de 270.000 estudiantes en 871 instituciones educativas (escuelas, colegios y universidades) y más de 18 mil profesores.

La educación adventista transmite no sólo conocimiento académico, sino que además promueve el desarrollo equilibrado e integral de las personas, en los ámbitos: espiritual, intelectual, físico y social. Su filosofía se fundamenta en Cristo, por lo que, los adventistas creen que bajo la guía del Espíritu Santo, el carácter y los propósitos a desarrollar, son los de una vida de fe en Dios y respeto por la dignidad de todos los seres humanos.

La obra educativa adventista en el Perú, tuvo su inicio en el altiplano puneño, en abril de 1902, en la localidad de Utawilaya – Plateria, con la apertura de una escuela con características “clandestinas”, debido al contexto social de la época.

Esta primera institución adventista en el Perú fue Iniciada por el cacique indígena Manuel Alca Cruz, a quien comúnmente se le conoce con el nombre de Manuel Zúñiga Camacho, quien movido por el amor y la solidaridad de liberar al hombre aborigen del altiplano peruano de la postración y servidumbre deshumanizante, inició esta gesta seguro de que la educación era el único camino para la liberación de los pueblos oprimidos.


Posteriormente esta tarea es fortalecida con la llegada del norteamericano Fernando y Ana Sthal, en 1911, con quienes se abrieron las brechas para la evangelización y educación, fundando escuelas en la zona aymara a partir de la experiencia de Platería. Más tarde, esta obra es complementada con la llegada del argentino, Pedro Kalbermater en la zona quechua.

Estos líderes visionarios en las primeras décadas del siglo XX soportaron el terror de las burlas, golpes, detenciones y prisiones. Por lo que la obra educativa emprendida por estos hombres valerosos y abnegados, es valorada y reconocida, al margen de sus concepciones ideológicas y religiosas, por historiadores, literatos, educadores, sociólogos, políticos. Camacho, Sthal y Kalbermater pueden ser considerados como ejemplos del pionerismo educativo indígena, ya que son precursores de la liberación espiritual y social del campesino puneño, pues obraron en un tiempo cuando la educación estaba vedada a las multitudes campesinas por la mezquindad de los grupos del poder y el clero que deshumanizaba a los indígenas. Además, la educación adventista contribuyó al cambio decidido del hombre como un todo y hacia una tolerancia civilizada para eliminar de la constitución política la exclusividad religiosa.

Las escuelas adventistas son los medios donde el ser humano experimenta la transformación integral por la obra milagrosa del poder del Espíritu Santo con maestros comprometidos para continuar la historia, en un clima de fraternidad y paz.

Como parte de esta obra educativa redentora, regentada por la Iglesia Adventista del Séptimo Día, se crea la Institución Educativa Adventista José Pardo, en el año de 1958 con la RM N° 16501, ubicado en la Av. Paseo de los héroes 928 , y alberga en la actualidad a más de seiscientos alumnos, en los niveles de Educación Inicial, Primaria y secundaria, con su lema “EDUCAR ES REDIMIR”.